La entrada en vigor de la nueva ley de protección de datos, también conocida como RGPD -que significa Reglamento General de Protección de Datos-, quiere hacer un paso de gigante para evitar el mal uso de la información que generan y acumulan las empresas. Pero esta nueva ley ha generado una infinidad de preguntas.

La principal: ¿cómo nos afecta?

Antes, pero, debemos saber de qué trata esta nueva ley. Y es que comportará cambios bastante significativos en la protección de datos de carácter personal, tanto desde el punto de vista de los derechos de las personas como también de las obligaciones que tienen las personas y entidades que tratan estos datos personales.

¿Qué significa el RGPD?

Hablamos de un nuevo reglamento europeo que introduce nuevas medidas para proteger los datos privados de todos y cada uno de nosotros como consumidores delante aquellas empresas y administraciones que las utilicen. La regulación fue aprobada por el Parlamento Europeo el año 2016, y desde el día 25 de mayo de este año ya ha entrado en vigor.

Esta nueva ley cubre todos los ciudadanos de la Unión Europea, y esto implica que cualquier empresa que utilice datos de ciudadanos europeos tendrá que respetar la norma. Es decir, no solo los estados miembros deberán acatarla sino que también lo deberán hacer empresas de fuera la Unión Europea, y esto incluye Facebook, Instagram, Whatsapp, Twitter…

Por lo tanto, desde hace unos días, todas aquellas empresas que trabajan con datos personales han tenido que ponerse las pilas para pedir a sus clientes un consentimiento para poder seguir utilizando estos datos (y seguramente tú mismo has sido partícipe y testimonio de este hecho y has recibido más de un correo).

¿Cómo nos afecta el reglamento?

A nivel de usuario, a partir de ahora será mucho más sencillo retirar el consentimiento de uso de datos personales:

  • DERECHO AL OLVIDO: gracias a la nueva ley, cada uno podrá solicitar a cualquier empresa que se borren sus datos personales, así como también se podrá solicitar que estos mismos datos no sean utilizados por parte de terceros. No obstante, este punto no es incondicional, ya que la empresa en cuestión puede determinar que los datos sean de interés público y no borrarlos ni satisfacer la petición del cliente.
  • DERECHO AL ACCESO: cada uno de nosotros puede pedir a cualquier empresa sus datos para tener una copia gratuita en formato electrónico.
  • DERECHO A SER NOTIFICADO: en caso que haya cualquier filtración de datos sensibles por parte de alguna empresa, el usuario afectado deberá ser notificado y advertido en menos de 72 horas.

Por lo tanto, podemos borrar de la red y del historial de datos de las empresas cualquier información que nos corresponda, ya sea nuestro nombre, una fotografía, nuestro correo, detalles de nuestra cuenta bancaria o bien historiales médicos, direcciones IP, etc.

Y la nueva ley, ¿cómo afecta a las empresas?

Todas aquellas empresas, compañías, organizaciones o administraciones que trabajen con datos deberán solicitar un consentimiento a sus usuarios para el uso de estos datos. En caso de no cumplir esta obligación, se estará infringiendo la ley, y eso puede llevar a sanciones y multas muy elevadas. Por ejemplo, una infracción grave puede obligar a la empresa a pagar una sanción que conlleve el 4% de sus ingresos anuales o bien 20 millones de euros (la cifra que sea más elevada).

En definitiva, tanto como usuarios o como empresas o instituciones, debemos estar al caso de esta nueva ley y adatarnos a ella.

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